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UN PLATILLO MUY PATRIOTA

Para aceptar el rango de Primer Comandante del Ejército Mexicano, Iturbide tubo que arrancar tres rayas de su camisa que era distintivas de los soldados españoles. La tropa entre gritos de entusiasmo y alegría le habían ofrecido dicho rango nacional. Era tan admirado que algunos soldados del Ejéricto del Virreinato, sin restricciones, desertaron y fueron a llenar las filas del Ejército Mexicano. La sección más fuerte de tal ejéricito encabezado por Iturbide hizo una marcha triunfal por Michoacan, Guanajuato, Queretaro y Puebla. Iturbide entonces hizo un pacto con Juan O'Donoju, el último virrey, que fue llamado el Tratado de Cordoba. El 27 de septiembre, 1821, el Ejército Mexicano hizo su entrada a la Ciudad de México y fue recibido por delirantes seguidores llenos de alegría. Arcos triunfales y banderas habían sido preparadas, distintivas con los colores de la nueva bandera, los colores de las tres libertades: verde, blanco, y rojo. El verde representaba la independencia, el blanco representaba la pureza de la religión y el rojo representaba a la nación española, cuyo emblema militar que los soldados tenían en sus gorras era rojo, en un banquete ofrecido a Iturbide, le fue presentado el platillo de chiles en nogada. Este platillo nacional tiene su orígen de Puebla y es una alegoría a los colores de la bandera nacional.