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EL BATALLON DE SAN PATRICIO

En 1835, Texas había obtenido su independencia de Coahuila en México y su reconocimiento como estado independiente de México, en 1846 la guerra estalló entre México y Estados Unidos; la causa de la disputa era la diferencia de ideas en la frontera entre los dos paises; ya que la frontera sur de los Estados Unidos se extendía hacía territorio mexicano.

El problema de las fronteras empeoró en 1845 cuando el congreso americano aprovó el Anexo de Texas; el gobierno texano había declarada la frontera sur llegaba al Río Bravo, pero en realidad la frontera estaba más arriba hasta el Río Nueces. El ministro mexicano Luis González Cuevas, por una nota de William Shanon, el ministro americano, declaró que las relaciones entre ambos paises rotas. A pesar de la ruptura diplómatica ya que la acción era bélica llevo más de un año en ser presentada.

En Marzo 1846, el presidente provisional Mariano Paredes se rehusó a reconocer a John Slidell como Ministro de los Estados Unidos; Mientras tanto las fuerzas americanas se concentraban amenazadoramente sobre la linea del Río Bravo en el territorio de disputa. La milicia estadounidense mandó al General Zachary Taylor, quien acampó cerca de Matamoros, a pesar de las protestas de las autoridades de Ciudad Victoria. El General Pedro Ampudia nombrado Jefe del Ejército Mexicano a la mitad división interna que existía en la política nacional, llegó a Matamoros en abril. Los primeros encuentros fueron escaramuzas sin importancia y en mayo la primera batalla de Palo Alto tuvo lugar. Era el preludio de la guerra que duró hasta julio 1848, cuando las últimas fuerzas invasoras (Americanas) partieron de Veracruz. Justo entonces, la frontera del sur de E.U.A. no sólo abarcaba Texas sino también: Nuevo México, Alta California, parte del estado de Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Sonora. A cambio del territorio perdido y toda la sangre derramada, el gobierno mexicano recibió 15 millones de dolares, sin embargo la inestabilidad política interna en la Guerra de 47 hizo acciones heroicas y la defensa del país fue asumida por tropas de todas las clases sociales y afilaciones políticas.

Muy poca conicida es la defensa hecha por el Batallón de San Patricio integrado por imigrantes irlandeses descendientes de aquellas 300 familias católicas que eran perseguidas por el Protestantismo, Moises Austin dirigió a aquellos protestantes en la colonización de Texas y persecución de los católicos al principio del siglo XIX. Cuando el congreso de E.U.A. votó a favor de la guerra contra México, muchos imigrantes y descendientes irlandeses enrolaron en las filas del ejército de Taylor. Algunos historiadores aseguran que los nativos, es decir, los anglo-sajones nacidos en territorio estadounidense, subestimaron a los irlandeses imigrantes y católicos, ya que se oponían a la esclavitud, que estaba en efecto en el sur de E.U.A. Esa es la razón porque desde que empezaron las hostilidades en la frontera, los irlandeses empezaron a irse del ejército y fueron a formar parte del lado mexicano, quizá se identificaban más con los liberales mexicanos igual de bien que con los conservadores mexicanos, ambos lados católicos y en contra de la esclavitud.

Rápidamente los desertores hicieronn una compañia llamada el Batallón de San Patricio en honor al santo patrón de Irlanda y estaba compuesta de 260 irlandeses que mostraron gran valentía y determinación en las batallas más relevantes de la guerra. Usaban un símbolo blanco con los escudos de México e Irlanda. El nombre de su capitán John O' Reilly, estaba bordado en verde, color distintivo de Irlanda, también llamada el Eire Verde.

La mayoría de los irlandeses murieron en batalla, en acciones de batalla como la de Monterrey y Angostura, esta última en un valle cerca de Saltillo, lograron arrebatar tres banderas y causaron muchas bajas al ejército invasor en noviembre, 1846. Como los americanos se acercaban peligrosamente a la capital del país, el Batallón estaba retrocediendo al Valle de México y combatió en la Batalla de Cerro Gordo. En la batalla de Padierna, los irlandeses fueron especialmente útiles al General Valencia, a pesar de la derrota final debido a la contradicción de órdenes equivocadas de Antonio López de Santa Anna.

El Batallón de San Patricio también sobresalió en Churubusco, el 20 de agosto de 1847, cuando el General Pedro María Anaya con severas quemaduras se rindió con renuencia entregando el convento del lugar a la división comandada por el General Twigs, en ese momento sólo 72 soldados irlandeses sobrevivieron y fueron aprendidos como desertores y sentenciados a muerte exceptuando su capitán.

Días antes, los gobiernos en guerra habían comenzado negociaciones por la paz, aunque no prosperaron debido a las diferentes condiciones: El gobierno de E.U.A pedía Texas, Nuevo México, las dos partes de California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León.

Tamaulipas y tránsito libre en el Istmo de Tehuantepec que unía el Atlántico y el Oceano Pacífico. El 8 de septiembre, la batalla de Molino del Rey se llevó a cabo, y fue perdida por los mexicanos a pesar de la valiente participación de la población civil, aunque fue la batalla que costó más vidas al lado americano. El próximo día, con la capital de México prácticamente en manos del General Winfield Scott, las inminentes ejecuciones de los irlandeses iniciaron. "Los hombres de San Patricio", dice Guillermo Prieto un famoso historiador, "habian creado vivas simpatías de su conducta irreprochable y por el valor y entusiasmo con el que defendieron nuestra causa." Por eso, las noticias que serían colgados causaron gran conmoción entre la comunidad. Conservadores y Liberales se movilizaron para juntar dinero e influencias para compra la vida de los heroicos irlandeses.

Un grupo de las damas más distinguidas y respetables, fue a ver a Scott, una figura imponente ante la cual temblaron de miedo y lloraron de compasión. Alegaban que los católicos irlandeses, al igual que ellas, se habían unido a México por motivos religiosos convencidos de la insistencia de los elocuentes escritos de Luis Martínez de Castro, el Mártir de Churubusco y también de otros reporteros que las habían convencido con argumentos intensos. Fue todo inútil en la Plaza de San Jacinto en San Angel, 16 irlandeses fueron colgados. Su lenta agonía fue compartida por los habitantes del pequeño pueblo de Tlacopac, al sur de la ciudad, la bandera del Batallón se ondeaba con el viento, un pañuelo con la imagen de San Patricio y la harpa con la cual, según la tradición se habían expulsado a las serpientes de Irlanda; En la parte de atrás tenía el nombre del Batallón y el escudo mexicano. Otros cuatro irlandeses fueron ejecutados en Mixcoac el 10 de septiembre, otros 30 el 13 del mismo mes y finalmente 22 más en Tacubaya.

El Capitán John O' Reilly y otros más escaparon la pena de muerte que el congreso americano había impartido en los desertores, estaban sentenciados a recibir 50 latigazos en la espalda y tener una "D" en su cadera, que significaba "desertor", marcada con hierro caliente. Años después a esos extranjeros que ofrecieron su vida se les ofreció un homenaje con una lápida conmemorativa en la Plaza de San Jacinto. En el discurso de conmemoración Miguel Angel Mendez dijo: "No fueron desertores, eran leales a ellos mismos, leales al sueño de ser libres que los trajo al Continente Americano."