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LA ELECCION DE LOS REYES AZTECAS

Cuando se trazan los orígenes de la monarquía de los antiguos mexicanos, algunos historiadores aseguran que descienden de la legendaria tradición de los Toltecas, se habla de la ciudad de Culhuacan como la ciudad del origen, ya que Acamapichtli, el fundador de la dinastia era de aquella ciudad. Algunas fuentes aseguran que el primer Tlatoani (rey) fue el hijo adoptivo del último señor descendiente del linaje de Quetzalcoatl, Ce-Actl Topiltzin. Otros afirman que el correspondía al distinguido linaje y que era un pariente de sangre oficial. Aunque también hubo noticias que el poder y el linaje era transmitido por la linea femenina, la verdad era, que era una dinastia de familia como Acamapic, que también se llamaba asi, no nombró a su sucesor cuando dijo que la gente tenía que escoger a quien consideraran mejor. La transmisión del poder monarquico adquiría distintas características, ya que el trono no era asumido por la pureza de la sangre o por herencia, en vez era decidido por un consejo electoral.

Al principio las cabezas de la familia se reunian en la plaza para hacer sus aclamaciones. Entonces un consejo se formaba similar al senado constituido por cuatro electores correspondientes a los barrios o calpullis como eran llamados. Se aumentó el número a seis cuando los otros reyes, el rey de Texcoco y el rey de Tacuba, se unieron en una triple alianza al principio del siglo XVI, el consejo electoral aumentó su número a cien. Los Tecuhtlatoques, trece dignatarios supremos, el Achcacauhtin, funcionarios y representantes de diferentes barrios, los delegados retirados y los activos en el ejército y el Tlanamacazque, curas de alto rango, no había escrutinio sino en vez la oligarquía discutía entre ellos y tomaba una decisión.