VISITA MÉXICO ARMAMOS EL PAQUETE A TU MEDIDA EN EL ESTADO QUE DESEAS VISITAR CON LOS MEJORES PRECIOS.
PASAJE A LA INMORTALIDAD

Através de la historia de la humanidad, lo éfimero de la vida ha preocupado a hombres de diferentes culturas y tiempos, después que el cuerpo perecente se muere, ¿será mi fin? Mi paso por éste mundo ¿será olvidado? Preguntas angustiantes que han de haber pasado por la mente de un faraón Egipcio, Cesar romano ¿y por qué no? Por la de un Tlacatecuhtli Mexicano; Especialmente si recordamos a los Aztecas como pensaban de ellos mismos, como la ciudad que escogió Huizilopochtli, para mantenerlo vivo. ¿No tendría alguna especie de recompensa su importante misión?

La respuesta se encontraba en Chapultepec, bosque sagrado para los Mexicas, donde grandes reyes de ésta ciudad mandaron a gente a esculpir en roca sus efigies para ser inmortales. Chapultepec era la última casa de los Aztecas antes de establecerse en La Meseta de Anahuac. Después del templo mayor fue fundada, los grandes bosques de Ahuehuetes como también son conocidos, el lugar se convirtió como un lugar de recreación para los emperadores, que poseían un palacio al pie de la colina. La parte de arriba era ocupada por un templo de ídolos que dieron al bosque su carácter de lugar sagrado.

Esto explica que los grandes señores de México-Tenochtitlán lo escogieron a trascender en la memoria del tiempo. Estaba Tlacaelel, gran organizador del imperio; después Moctezuma I, Ahuizotl y finalmente Axayacatl. Este último, cuando se empezó a sentir enfermo, pidió su que su efigie fuera dejada esculpida en piedra en Chapultepec, al lado de la efigie de Moctezuma I, cuando la representación de piedra terminó exigió verla. Ahí lo llevaron debilitado por su enfermedad y enfrente de su estatua se despidió de los señores de su reino. Murió en el camino de regreso sobre la gente que lo transportaba en el año de 1481, como otros monumentos de las pasadas figuras estaban destruídas poco a poco. Alguna gente del siglo XIX nos dice que fueron quebradas por algunos individuos que pensaban que había un tesoro escondido adentro. El ingeniero Rivera Cambas, en su libro "México Pintoresco Artistico y Monumental" nos dice que la efigie que duró más tiempo, fue la de Moctezuma I, hasta el año 1753.